25 oct. 2012

Entrevista a Terror161 x MontanaColors

Mi nombre es Jason aka Terror161. Fui escritor de graffiti desde 1973 hasta 1984, y me pinté mi último tren en 1988. He viajado a numerosos países. Ahora tengo más de 50 años y aún me encanta este mundo. Creo que debe haber algo raro en mí porque tengo familia.
MontanaColors:  ¿Ésta no es tu primera vez en Barcelona, verdad?
Terror161:  Vine aquí con mi novia en 1998 y le pedí que se casara conmigo; le pedí matrimonio en la Costa Brava. Ahora tenemos 3 hijos e hiciera lo que hiciese lo hice bien, porque aún seguimos juntos.


MTN:  Entraste en contacto con nosotros casi de casualidad…
T161:  Fue una casualidad, me encontré con un chico que tiene una pirámide en su throw-up y me indicó donde estaba la tienda. Pertenezco a una generación de escritores que amaban ver su nombre escrito en un tren, que amaban la adrenalina del graffiti ilegal, nos gustaban los beef que habían por culpa de que alguien tachara tu nombre. Esos tiempos ya no existen. Ahora, desde que hice el libro, mi opinión sobre el arte urbano ha cambiado mucho.
Llegué a Montana Shop porque conocí a Ripo a través del libro, y he estado en contacto con él, aunque sin conocerle personalmente, desde entonces. Él me dijo que viniese a la tienda, que debía reunirme con vosotros. Al llegar aquí me encontré con un escritor que conocí cuando estuve en 1996… Sabe. Me reconoció y una cosa llevó a la otra, salimos, nos tomamos unas copas…
El graffiti hace del mundo algo muy pequeño, si eres un escritor con un poco de nombre puedes ir a cualquier parte del mundo. Si alguien te reconoce te ofrecerá alojamiento o algún sitio para pintar.
Las pequeñas cosas significan mucho para mí. No me gusta pedir nada, pero cuando me ofrecen me hacen sentir que soy alguien. Está claro que en el graffiti todo el mundo piensa que es alguien (Y lo son).
MTN:  ¿Puedes explicarnos porqué hiciste el libro y qué crees que significa en el momento actual del graffiti?
T161:  Pues hice el libro porque me dan rabia muchas cosas. Odio la mayor parte de lo que está escrito o hecho en libros sobre graffiti por gente del graffiti, no importa si son fotógrafos o escritores que salieron en los ´80 y ´90 que escriben sobre los años 70, o escritores de los ´70 que saben que sus lectores son tan jóvenes que no van a poder confirmar sus fantásticas aventuras.
Así que hice el libro, en mi opinión contando la verdad y también dando crédito a gente que no lo tuvo en otros libros. También no incluyendo a escritores que tuvieron más crédito del merecido, que no tienen ni idea de lo que hablan.
Al final también puse algo de street art. El libro es una enciclopedia. Lo llamo graffiti para todos, porque incluso a tu abuela podría gustarle.
MTN:  ¿Podrías contarnos como te metiste en el graffiti?
T161:  Crecí a finales de los 60 y empecé a ir a un colegio en Manhattan. yo vivía en la parte alta del Bronx, donde todo el graffiti se desarrollaba. El primer nombre que vi fue Taki183, después comencé a ver nombres de gente como Snake1, Collar188, y más chicos de esa crew. Entonces el graffiti apareció en la línea de Broadway, que era la mía. Fue la primera línea tocada, por gente como Junior, K161o, Frank207. Eran los reyes de los exteriores de los trenes. Coco144… empecé a ver estos nombres cuando iba a la escuela. Me preguntaba cómo lo hacían. Veía sus nombres en la parte alta, en los barrios bajos, en la parte este, en la parte oeste. ¿Quiénes eran? ¿Cómo lo hacían? No podía imaginarlo. Porque por mucho que intentaba verles no lo conseguía. Así que empecé a hacerlo por mi cuenta, sin saber dónde conseguir los rotuladores, los caps. No había nadie para enseñarme. Empecé a pintar en mi barrio. Bueno, habían dos escritores más, pero venían de un colegio público de otro barrio. Así fui por mi cuenta y destrocé mi barrio. Nadie lo veía, claro, y después de un par de años fui arrestado en 1974. A partir de ese momento mi madre empezó a registrarme, se dio cuenta de lo que hacía. Tenía que esconder los rotuladores en la taquilla de mi colegio; usaba cualquier truco para engañar a mis padres, porque desde que me arrestaron la imagen de chico bueno desapareció y no querían que pasara otra vez.
Entonces pasé un tiempo con la gente de mi barrio… Otro chico de una escuela del centro, conoció a un chaval que estaba conectado con todo, y de esa forma, descubrí los rotuladores, caps, las tiendas donde robar… En mi barrio había una cochera, en la Línea  de Broadway. Había dos en esa línea, una en la calle 43, casi al principio de la calle Washington Highs; era un lugar muy popular, donde iban los negros e hispanos, te robaban al segundo. La otra cochera era elevada y estaba detrás de mi casa, con 40 trenes. Muy tranquila, porque al ser un barrio blanco los chicos negros e hispanos no se acercaban. Además tenían los mismos trenes en otra cochera. Así que mis amigos y yo empezamos a pintar allí. Primero formamos una pequeña posse y en el 74-75 creamos The Masters Of Broadway (MOB), destrozamos todo entre el 75 y el 77. Poco después aparecieron los problemas, las drogas. Estuve fuera de circulación del 77 al 80. En ese tiempo conocí a un escritor veterano, la mayoría de ellos ya no iban al instituto. Trabajé con él en un supermercado, y una noche borrachos, pintamos cerca de la antigua cochera. No entramos pero nos planteamos que con 22 años ya éramos hombres, conducíamos, nos podíamos esconder y escapar de la policía porque ellos no iban a sospechar que nosotros pintábamos.
A partir de ese momento, entramos en la cochera e hicimos como si nunca hubiésemos parado. Desde el 80 al 84 pintamos más trenes que en toda la época anterior.
Ya era un poco viejo para el  graffiti pero en ese momento se dio a conocer más en los medios, desde el 82 al 84, gracias a los libros que salieron y el mundo del arte empezó a prestar atención a gente como Zephyr, Dondi, Futura y gente del street art como Keith Haring. Salían juntos de fiesta, se movían por los mismos clubs. Yo no era tan “cool”. En el centro tenías que serlo para que el tipo de la puerta en el club te eligiera para entrar. Yo sólo quería pintar trenes no ir a eventos artísticos o salir con famosos. Quería ser famoso pero que nadie conociera mi cara. Para mí ésa era la esencia del graffiti.
Es lo ilegal lo esencial, ser un misterio. Entiendo que la gente quisiera hacer dinero. Tenían talento, más que yo. Así que se codeaban con gente como Blondie, The Clash… Firmaban autógrafos  y se volvieron realmente famosos.Pero para mí, el graffiti es ilegal y debe ser un misterio. No intenté participar en el mundo del arte. Estaba con la gente que lo hacía y los respeto por lo que hicieron. Conozco a mucha gente y la respeto, pero yo sólo quería bombardear y destruir todas las líneas.
Quería escribir esta anécdota en mi próximo libro. Entre el 73 y el 75, en la línea de Broadway, había un chico que tenía su nombre escrito en cada tren. Nadie se le acercaba ni de lejos; era el rey. Su nombre era Moses147. Hacía de todo, wholecars, top to bottom. Tenía su nombre incluso en la línea 7 que era una línea de metro que llevaba a Queens. Entonces la idea de estar por toda la ciudad era bastante nueva. Cliff159 fue probablemente el primer rey, el primero en poner su nombre por toda la ciudad. Algunos chicos golpeaban más las líneas, incluyendo las de número y las de letras, pero claro, para ello debían estar toda la noche en ello. No iban a la escuela.
Poco después de descubrir la tienda de pintura, la tienda de rotuladores, donde vendían los grandes rotuladores, los uniwide y los miniwide. Eran el sueño de cualquier escritor. Todos los grandes usaban esos rotuladores, Stayhigh149, Supercool223… Ellos eran héroes y todos queríamos ser como ellos. Yo escribía en ese momento Tarantula245, el nombre de mi calle, que era un calle muy toy, porque estaba muy lejos del centro. Era como que vivías en un barrio de mierda. Un día fui con mi amigo Lee182, otro súpertoy que vivía en mi edificio, a la tienda. Yo tenía unos 20 dólares y me compré 2 uniwides, un miniwide y un par de pilots. En eso que noté que el chico que nos contó donde estaba la tienda estaba allí con un montón de chicos que intentaban aparentar estar leyendo cómics. Me vieron, feliz comprando mis rotuladores. Los uni venían en esa época con una botellita de tinta dentro de una caja.
Al salir de la tienda, uno de los chicos me siguió. Un chico negro con el pelo afro, chaqueta de cuero; más alto que yo.
El chico me dijo:
- eh tío, ¿escribes?
- Sí, tío, ¿Y tú?- Intentaba parecer duro, pero él era más duro que yo. Se rió y respondió:
-Escribo Moses.
-Tú no eres Moses. Moses es el rey.
Sacó un rotu, se acercó a una cabina de teléfono de las antiguas. Dentro había una mujer hablando por teléfono. Moses sacó el pilot y se hizo un tag en su cara. Ella gritó, pero no pudimos oírla. El tipo no estaba imitando el tag. Era él.
Después me preguntó:
-¿Qué escribes?
Yo estaba tan avergonzado, porque sabía que era un toy, así que le dije: ” no tiene importancia, no has oído hablar de mí.”
Siguiente pregunta:
-¿Que has comprado tío?
- un mini, y un… (Menudo toy).
-¿En serio? Déjame verlo.
Yo esperaba su aprobación, sin esperar lo que iba a suceder.
-Gracias.
Y empezó a caminar llevándose mi bolsa. Se giró, sacó dos rotus de la bolsa  y me los devolvió. Me quedé tan triste, porque estaba contento de conocer a mi ídolo, pero me ha había robado, y me había hecho sentir como un idiota. Le seguí, gritándole que me devolviera los rotus.
Estaba tan cabreado que quería tachar todos los Moses, pero era tan bueno…
Ésa es una de las lecciones más valiosas que aprendí, porque descubrí que el graffiti no es un club de fans. Eres carnaza hasta que no demuestres lo contrario. Y me di cuenta de que yo tenía algo bueno… Una cochera en un barrio blanco, a donde nadie venía. Me quedaría donde pertenecía y haría mucho daño en esa cochera.
Ésa es mi gran historia porque habla de un grande, hubo más como Iz the Wiz, Tracy… Los conocí em los años 80. Tracy ya lo había dejado. Pero nunca conocí a nadie más grande en la línea de Broadway.
MTN:  ¿Qué diferencias ves entre la época en que estabas activo y ahora?
T161:  Bueno, miro mi trayectoria en el graffiti en dos fases separadas: los 70 y 80′. En los 70′ no había libros, exceptuando “The Faith of Graffiti“, que es uno de mis favoritos. En los 70′ no había piezas, casi todo eran firmas, y con el tiempo la gente  desarrolló  el “handwritting style“. Los trenes, estaban relativamente limpios, así que si tenías un buen estilo tu tag duraba más. Como los de Stayhigh149, Jester… Y ver sus tags con los uniwide era casi mejor que ver una pieza. Así que se le prestaba mucha atención al estilo con qué escribías tu nombre. Eso terminó en los 80′ cuando la gente empezó a pintar piezas y personajes. En esa época se competía por el espacio, tags de tinta sobre tags, gotas sobre gotas. El interior estaba tan caótico que la gente empezó a pintar el exterior, se conseguía la fama también en el exterior de los trenes. Para mí, la diferencia era que en los 80′ yo tenía coche y me podía escapar de los seguridad con más facilidad porque ya era un hombre con bigote. Todo el mundo esperaba a un escritor de graffiti de 15 años y no a alguien más mayor. Debí parar cuando tenía 15 pero no lo hice. Cuando yo tenía 15, Stayhigh tenía 23 y yo me reía de él por seguir pintando. Y ahora, mira aún sigo en esto.
Lo que pasó en los 80′ fue el crack, el polvo de ángel, todo un nuevo menú de drogas… La gente se volvió más violenta, había muchos más chavales violentos en las calles, asalvajados. Uno tenía que ser cuidadoso y que no te cogieran en el lugar equivocado… Había gente que quería matarme. Por esos años, en el 82 me junté con Cap y su crew, Seen, T-Kid… La vedad es que he estado con gente muy buena durante toda mi trayectoria. No tengo tanto talento como ellos, pero he bombardeado mucho, he hecho mucho daño, tachando a gente. Hubo una gran guerra entre crews.
Era muy adrenalínico y loco. Tenía que esconderme, ellos venían a mi casa, nosotros a la suyas, ya sabes. Me llevó mucho tiempo caminar seguro por Manhattan sin preguntarme si me iban a reconocer. Yo podía haber salido en Style Wars, pero no quería que nadie viese mi cara. Se veían mis trenes, pero no quería que nadie supiese quien era yo.
MTN:  Cuéntanos sobre tu blog en 12oz…
T161:  Durante unos años quise tener un blog en esta página. Me gustan la gente que participa. Lo que me atrae del graffiti y que también me gusta de 12oz es que ambos pueden llegar a miles de personas. Quería estar en la primera o segunda fila, porque son las que todo el mundo mira, donde están Henry y Martha. Quería estar allí, poner buenas fotos. Me doy cuenta de que soy mayor y que la mayoría de gente que está al otro lado son más jóvenes; muchos hacen street art o son diseñadores gráficos. El graffiti es un movimiento con muchas empresas comerciales detrás. Y me doy cuenta de que tengo todo un mundo de información, una base de datos del principio porque me acuerdo de todo. Siento que mi rol dentro del graffiti es como historiador, porque estuve allí, tengo conozco muchas anécdotas y recuerdo todo. No me olvido. No digo que ses el único que dice la verdad pero ya sabes.. Mira he contado una anécdotas, de cómo me robaron cuando la gente normalmente sólo habla de cuando robaban. ¿Alguien debía ser robado, no?
Los tíos más duros que conozco han sido robados alguna vez. Un chico que robaba bastante, y del que no diré el nombre, especialmente violento contra otros escriotres me dijo que T-Kid le había robado y que él fue su inspiración. Admiraba a T-Kid por lo que le hizo y decidió hacérselo a otra gente. Ése era el rollo en los 80′, ibas a la estación fantasma y te robaban; podías llegar a casa sin zapatillas y sin pintura claro. Yo no era de ese tipo de chico, aunque Alguna vez perseguí a alguien… pero había crews que básicamente se dedicaban a robar. Robaban y atemorizaban a la gente. Yo quería hacer piezas bonitas y sólo tachaba a la gente que me tachaba. Intentaba no ser el primero en empezar un beef. Hay un par de excepciones, tengo que admitirlo. Una de ellas, no diré con quién… Pinté encima de su panel sin razón alguna… Sólo porque pensé que sería gracioso. Conocía al tipo. Me arrepiento porque además es alguien a quien aún veo. No se lo merecía.
Ahora que hace casi 30 que lo dejé, una de las mayores diferencias que veo es la existencia de compañías como Montana. Nosotros teníamos Red Devil, Krylon y Rust-Oleum… No hay comparación con la carta de colores, las caps, las técnicas… Internet, las cámaras, ahora se puede copiar fácilmente. Hay páginas especializadas como Art Crimes… Hay millones de libros. Artistas con miles de seguidores. Cuando empezamos nadie sabía quiénes éramos. Ahora la combinación de colores y la técnica han sobrepasado el trazo, hay cosas abstractas, pero si miras a las letras son una mierda, aunque parezca bueno. También ahora hay permisos, paredes legales, eventos como Art Basel, hip hop jams, exhibiciones. En New York hay un Hall of Fame donde todo el mundo puede pintar. ¿Cual es el sentido de un hall of fame?
Intento dar reconocimiento a la gente que pinta bien, como Nychos, Os Gemeos… Los puse en mi libro. Pero si eres alguien que copia no te respeto. Hay dos tipos de graffiti que coexisten, como dijo Cap: la gente que se enfoca en la cantidad y los que lo hacen en la calidad. Ambos son importantes, pero claro los que hacen piezas quedan mejor en la foto.
Es difícil explicar que es un bomber. Como Ja, que es un maníaco, es un escritor al que todos admiran y nadie escribe sobre él. Parte de razón de mi libro era dar crédito a gente que había sido olvidada en los libros que documentaban la historia. También doy crédito a la gente famosa, como Henry y Martha que dedicaron muchos esfuerzos para documentar el graffiti. Sobretodo Martha, una mujer dentro de un mundo violento. Ella entró en la cochera para documentar el wholecar que nos hicimos Seen y yo. Lo hizo también con Dondi. Fue una época excitante. Estoy orgulloso de haber estado allí y todavía intento seguir en esto, sin causar problemas a mi familia.
Vía (MTN)

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