26 nov. 2013

Entrevista a Katsu x Acclaim Magazine

Hace unos años estaba sentado con una chica en un bar mugriento en Melburne (Australia), ella miraba una foto que estaba colgada de la pared, una imagen en blanco y negro de una calle, pensando en dónde estaría sacada. Para mí, era obvio, estaba claro que era Nueva York. No había taxis amarillos, tampoco se veían las típicas fachadas de la 5ª avenida, pero había un extintorazo de Katsu. "Soy muy consciente de lo que hago, pienso mucho en ello" me explica Katsu desde un teléfono anónimo. "Por muy fan que sea de la subcultura del graffiti, siempre intento estar enterado de qué sucede".
Primero y más importante: Katsu es un bomber. Que según el mismo nos explixa significa: "que tu graffiti es un acto de vandalismo", continúa: "no debería de haber posible confusión para el público cuando tratas de pintar en una fachada estropeada" "Es una actitud valiente, las autoridades le odian y los marginados le alaban, la marginación, los olvidados- son justo los grupos que pueden coger un spray y pintar. Estamos en el 2013 y en cierta medida, el graffiti está en una encrucijada".
Desde mediados de los 2000, hemos vivido un creciente interés del público en lo referente al street-art, que ha transladado el mundo del graffiti tradicional (entiéndase como graffiti basado en letras) a los ojos del público. Es la era en la que los escritores de graffiti que siempre habían pertenecido a una subcultura y se habían mantenido en el anonimato, son mostrados ahora en instituciones dedicadas al arte, y están disfrutando de carreras artísticas rentables. En cierta manera los nombres de las crews se han vuelto cómodos y productos en sí mismos. En Mayo de 2004 un gran novelista americano, Norman Mailer publicó "The Faith Of Graffiti" en Esquire Magazine. Un ensayo sobre el fenómeno emergente del graffiti en el metro de Nueva York y sobre los chicos que arriesgaban su seguridad y su liberatd para pintar esos trenes sin recibir nada material a cambio.
En 2013, el graffiti ha empezado a ser utilizado por las grandes compañias como producto para acercarse a los jovenes. El legado de esos jovenes que pintaban ilegalmente el metro de Nueva York puede comprarse en las estanterías de los supermercados en todo el mundo. Para las galerías y los escritores que decidieron seguir ese camino comercial, es una época de boom. Para Katsu y los escritores de su calaña, esa no es una opción.
No hace falta decir que el graffiti de Katsu no tiene un valor intrínseco, el juega al juego de manera tradicional, fuera de los valores de la sociedad. "La forma de vivir de un bomber es de total libertad y liberación" me dice. Por lo tanto, un verdadero bomber no puede vivir sin una infrestructura que abarque las galerías, las grandes compañías que validan y buscan escritores de graffiti que  satisfagan sus necesidades. No es ese graffiti el que interesa a las instituciones; son estos los escritores que se niegan a mantener ese diálogo y que han decidido conscientemente vivir sus vida fuera de ese marco. O, como Katsu me dijo: "se trata de mirar alrededor y ver que el mundo está muy jodido y que el bombin es bueno. El crimen es bueno!" Es una decisión rebelde que ha sido valorada por los que se dedican a esto, una hostilidad asumida por los que deciden dedicar todo su esfuerzo y dedicación a vivir al margen de la ley.
El estilo de Katsu está en consonancia con su aptitud. Sus spots son audaces, despuntan entre otros y de rápida ejecucción. Sus firmas y throw-ups son legibles 100% y diseñados para crear el máximo impacto en las calles. No hablamos de murales con cientos de colores que gustan a todo el mundo - esto es una manifestación visceral criminal, una cicatriz en la superficie de la ciudad. Cuando no está escribiendo su nombre, está poniendo pegatinas con su reconocido throw-up de calavera humana. Lleva implícito el significado de la destrucción" nos explica. Como significado gráfico es fácilmente reconocible  como el logo de una marca. Su tamaño puede adaptarse a cualquier spot. En el vídeo de youtube "The powers of Katsu" se puede apreciar su capacidad de escalar su logo de calavera desde 1/20 pulgadas (menos que un grano de arroz) a 120 pies en el tejado un edificio. Si su tag es un icono, la ironía de su graffiti tradicional no se ha convertido en marketin´ comercial para el. "¿Cómo se atreven a decir que estoy en el mundo del marketing? me pregunta retóricamente. "Impresiones. Estás pagando por impresiones. Salir y hacer una firma en la esquina de la calle, si estamos hablando de impresiones, es probáblemente la cosa más jodidamente inteligente que puedes hacer" Teniendo en cuenta que es más activo en la ciudad que los 8,2 millones de personas que  está en sus casas, donde cada pulgada de espacio público es cómodo, puedo entender su punto de vista".
Katsu se mueve con BTM (Big Time Mob), una crew formada por escritores activos en todo el mundo desde hace décadas. Sus compañeros en BTM juegan al mismo juego que Katsu manteniendo su dedicación completa al graffiti fuera de las estructuras convencionales. Katsu se refiere a su grupo como "Código fraternal intemporal" es decir: "respeto, crimen, inventiva, dinero, muerte, amistad, amor y dolor" No hay duda que en la escena del graffiti contemporáneo BTM es respeto - tanto por el descaro de sus acciones como por su presencia en las calles de todo el mundo. "Hemos estado mucho tiempo pintando separados, y no estamos muy organizados" explica Katsu. Esa distancia entre los miembros de la crew como el caso de Lewy, Adek y Malvo satisface la competición. "De una manera, todos pintamos para apollar al resto" reflexiona Katsu. Hay similitudes entre la devoción personal de un escritor por detruir el sistema, con aquellos que cometen otra clase de delitos o aquellos que pertenecen a culturas marginales - un patrón que Katsu reconoce.
Hablando de cómo se metió en el graffiti, me cuenta "Estaba fascinado con el crimen y los hurtos". En su forma más elemental el graffiti es la superación de dificultades impuestas y que otras personas consideran irrelevantes. La firma, la plaga de la sociedad conservadora urbanita, es una afirmación de existencia. Un recordatorio permanente de que alguien existe, y que ha estado en ese preciso lugar. Y es así, hasta que lo limpien. Es como "Jóderos! y "Existo!" al mismo tiempo. Es una invitación a participar, pero sólo si hablas el mismo lenguaje. "Siempre he tenido curiosidad de descubrir nuevos espacios", nos cuenta Katsu.
Su actitud se extiende al resto de su vida, incluyendo robar, como muchos otros escritores Katsu es un ladrón profesional. "La pintura nunca debería de ser comprada, deberías de estar obsesionado con robarla" me cuenta. Todo se basa en derrotar nuevos sistemas comerciales. "Robar es realmente excitante, una actividad estimulante. Es como escalar o algo así" considera. "Es un trabajo artístico, robar es una manera de expresarte como el graffiti".
En muchos aspectos, al final para mí, todos estos crímenes que comete son una manifestación física de una más grande, una que lo abarca todo. "Es muy interesante tratar de controlar física y mentalmente mente una ciudad" me dice. La parte físcia es andar y andar por sus calles de una manera que ningún otro ciudadano lo concive, y el profundo conocimiento de la estructura de la ciudad fomenta una comprensión más profunda del tejido social. "Para entender cuanto espacio de la ciudad puedes transgredir y bombardear" es la meta, nos explica Katsu, pero ese acto es también lleva implícito un conocimiento físico de la estructura de la ciudad - entender el estudio demográfico de una ciudad".
En la era digital, intenet ha cambiado la forma de difundir y consumir el graffiti. Inicialmente, para aquellos jovenes vándalos devotos del "The Faith Of Graffiti" - el sistema de metro era su templo. Un tren era un buque que podía mover tu nombre de un lado a otro de la ciudad. Cuantos más trenes tuvieses rulando con tu nombre, más conocido sería tu nombre, así como tu reputación y fama. En una sociedad "online", tu potencial se multiplica exponencialmente. Las web pueden llevar tu nombre alrededor del mundo como antes lo hacían tus trenes de un barrio en otro. Es una nueva era del graffiti - y la cultura de  las relaciones con esta nueva tecnología ya están definidas.
Katsu es de los vió el potencial de las aplicaciones on-line desde el principio, subiendo videos a youtube y creando simulacros de campañas publicitarias  con herramientas digitales. "¿Puede un vídeo en internet actuar como una pegatina puesta en el lateral de un bus? ¿Puede reportarte fama el uso ilegal de marcas?" me pregunta. "Ahora mismo estoy interactuando con muchos hackers. Tratando de entender como puedo desarrolllar ciertas cosas". Las similitudes entre las dos culturas son obvias. Los hackers tratan de evadir y manipular los sistemas digitales de la misma manera que los escritores trata de salvar obstáculos físicos. "Hay muchos cruces con identidades falsas, y la manera de conseguir respeto" explica Katsu. "Se trata de lo duro que quieras trabajar para conseguir algo, porque la piratería trata de joder también, sólo por joder!"
Ya tiene una app para iphone, Katsu Fat Tag, con su nombre, y ha realizado ciertas incursiones en el mundo de los videojuegos como en Minecraft. Ahora trabaja para aprovechar todas esas aplicaciones a la calle.
"He estado pensando en acceder a la red wifi de la ciudad, de esa manera podría acceder y programarlos para enviar a los móviles conectados pop-ups con mensajes", incluso con la línea fija, puedo oir la excitación en sus voces. La meta de Katsu, tal y como el nos explica, es descubrir "dónde la esencia del graffiti - siendo molesto y perjudicial - puede aplicarse online"
Considerando que países como Alemania han aprobado recientemente planes para trabajar con drones en las cocheras para combatir el graffiti, hay una ironía poética en cómo los escritores adaptan la tencología para promover sus acciones. Katsu cuenta "Estoy tratando de conseguir un drone que lleve una lata, pero es demasiado pesada!", se ríe. "La policía de Nueva York está tratando de tener la ciudad bajo vigilancia continua, así que es divertido pensar en todas las maneras de trucar las tecnologías de las que depende la gente". Aunque, como Katsu explica, estos nuevos métodos también tienen riesgos: "Es mucho más fácil salir a la calle con un extintor y vaciarlo en una fachada que hacekar una web durante 2 segundos, porque pueden condenarte a 20 años por ello"
Con los nuevos avances tecnológicos se abren nuevas avenidas de bombardear y darse a conocer, ¿existe una tentación de alejarse de las calles por ello? No realmente "Hay nativos digitales que pasan horas y horas en internet. pero también hay mucha otra gente viendo graffiti en la calle y quieren apreciarlo en su origen.. hay que mantener un equilibrio, por suerte tengo muchos spots en Nueva York de dificil acceso, así que puedo coquetear en nuevos laboratorios  tecnológicos y joder on-line pero mantener mi credibilidad!" Al final del día el graffiti nació en la urbe y Katsu está completamente dedicado a su causa. "Me gusta bombardear más que nada en el mundo. Quiero decir, amo los tags y throw-ups más que a mi madre!" me dice.

Es su actitud implacable la que mantiene el nombre de Katsu de manera constante en las calles, a la vez que da a entender que nunca se venderá, eso no le preocupa - "Mi trabajo es siempre, primero y ante todo, diseñado por y para escritores" asegura. Ese es el principio de Katsu: Le suda la polla lo que pienses de el. No es un simulacro de rebelión patrocinado por las autoridades que intentan moderar la cultura del graffiti, de una manera genuina, todo es consumido - y hay un poder real en todo eso. MIentras las grandes compañias y los centros de arte negocian sus relaciones con una manera de expresarse que lleva desarrollándose cerca de 40 años, desde que Norman Mailer escribiese su artículo en Esquire Magazine, Katsu y sus BTM seguirán jugando en la línea, agitando las estructuras que tratan de cooperar y de controlar la subcultura que ellos han ayudado a crear. "Se trata de vivir la vida de una manera diferente, tratando de cuestionar y entender como he crecido en un mundo tan jodido y supresivo.. queremos tener un efecto en lo que nos rodea y queremos enseñar al  mundo que no tenemos miedo de perder nuestra libertad". Y como me dijo Katsu: "al final del día, nada es más efectivo que un bote negro en una pared pública"

Vía (AM)

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